19 de diciembre de 2012

Daniel Hendler: "Se mezclan las emociones del final con las emociones de los personajes"

En este 2012, la novela Graduados logró conquistar a un público familiar y se impuso en el prime time de Telefe con excelentes niveles de audiencia. La historia de un grupo de amigos de la secundaria que egresan en 1989 se convirtió en el éxito televiso del año y pudo ganarle a un ciclo tan importante como "ShowMatch".

Mientras, baja del motor home para responder sin distracciones. Está a punto de completar la penúltima escena como Andy Goddzer, el paseador de perros que interpretó en Graduados, la tira más exitosa del año, con picos de rating incluso superiores a los de Marcelo Tinelli. Leé más a continuación de la entrevista a Daniel Hendler >>


"Es la última jornada," señala Daniel Hendler con voz de despedida. "Aunque el lunes (por el pasado) queda para hacer un planito más, pero técnicamente termina hoy".  
El final definitivo, grabado el viernes, se verá hoy por la pantalla de Canal 9. La proximidad al desenlace arrastra su carga emotiva: "Estoy exhausto y contento", define el actor que encarnó la transformación de un eterno adolescente de 37 años, que frente al reencuentro de un amor del pasado y la confirmación de su paternidad, se convierte –superando más de una encrucijada– en un hombre capaz de distinguir y apostar por lo que ama. "Se mezclan las emociones del final con las emociones de los personajes", reconoce Hendler… "Ayer (por el jueves pasado) tocó Charly García, 'Los dinosaurios', en lo que sería la fiesta de reencuentro de los Graduados, allí se mezclaron las emociones personales con las del personaje y cuando sucede eso el trabajo tiene un aditivo interesante."

–¿Cómo llega Andy emocionalmente al final?
–No quiero adelantar nada, aunque no habrá grandes sorpresas, es un final bastante verdadero y al mismo tiempo tiene algo de final de novela. No es que habrá sorpresas explosivas, no las hubo durante el programa, salvo sostener las tramas que se mantuvieron durante todo el año que se van a resolver un poco con los personajes tomando nuevos caminos, cerrando de alguna manera un ciclo y empezando otro.

Luego de 178 episodios, la historia de amor entre Andy (Hendler) y Loli (Nancy Dupláa) tendrá su oportunidad, desenredados los nudos que se les presentaron a lo largo de la historia. Un viaje, cierta distancia, y el regreso con el convencimiento desbordando las valijas.

–¿Qué escena te resta grabar?
–Ahora me queda una gran secuencia de aeropuerto. Más bien un símil de aeropuerto.

–¿Secuencia que grabás junto a qué personajes? ¿Si me los decís estamos en problemas?
–No… ¡Ah! Ahora que lo señalás, quizá sí… Es de esperar que esté Loli en esa escena y hay algunos seres queridos más.

–¿Si no te advertía me decías exactamente lo que ocurrirá?
– (risas) Quizá. 

Desde su estreno el 12 de marzo pasado, la tira producida por Underground y Endemol se impuso como la ficción más vista del año, su posicionamiento en el primer puesto del podio de rating se mantuvo igual aún ante cada cambio que El Trece intentó para embestir el logro.

–¿Cómo viviste el boom televisivo que logró el programa?
–No lo puedo ver aún con mucha perspectiva, estuve muy concentrado en el trabajo, entonces no puedo decir: "Graduados fue aquella tira que tal u otra cosa", que sé yo, no sé. Lo viví intensamente y con satisfacción de estar haciendo algo cuidado y que tuvo buena recepción.

–¿Pero hay algunas ventajas al protagonizar un éxito o no?
–Lo bueno de que haya tenido éxito este programa es, primero r, que mantuvimos el trabajo hasta fin de año, porque si no se podría haber interrumpido antes. Hubo muy buen clima, se produjo mucha confianza en el equipo y también en el elenco y eso genera un círculo de apoyo que está bueno. Todo lo demás no me toca en lo personal. Son otras vistas. Como actor no deseo que a otros les vaya mal. Cuando las cosas van bien pasan buenas cosas en el clima del trabajo. 

–¿Qué tu primer protagónico en tira llegue luego de tu debut como director de cine con Norberto apenas tarde (se estrenó el año pasado), fue pura coincidencia o estás en un momento de apostar a nuevos caminos?
–Cuando empecé a estudiar actuación también empecé a dirigir un grupo de teatro, hice pequeñas cosas en dirección que se vieron interrumpidas cuando puse el foco en lo actoral. No es que el estreno de Norberto apenas tarde coincida con este momento en Graduados, se dio el deseo de hacer la película cuyo guión se inició hace muchos años. 

–¿Tu inquietud para desarrollarte como director sigue a la par como actor, convive en paralelo o hay una consideración entre las ofertas que te llegan y tu deseo de gestar?
–Como actor a veces uno elige y a veces pude gestar proyectos o buscarlos, pero uno termina eligiendo entre las posibilidades que tiene. Lo de dirigir no tiene que ver con las ofertas que reciba sino con mis ganas y con las historias que se  desarrollan. Tengo una historia que espero dirigir en el verano del 2014.

–¿Para el 2013 ya tenés proyectado algo concreto?
–Sí, tengo una película que empiezo el rodaje en febrero, el título tentativo es Vino para robar y la dirige Ariel Winograd (Mi primera boda) con Valeria Bertuccelli, Juan Leyrado, Pablo Rago, Martín Piroyansky y algunos más que se están decidiendo. En principio para el próximo año tengo eso y luego ando con ganas de hacer teatro pero nada confirmado.

–¿Cine y ganas de hacer teatro, es nada de televisión aún si llegan ofertas?
–En principio, no, quizás alguna cosita chiquita. No es que no voy a pisar la tele, seguramente alguna entrevista haré. Aunque en principio, no haría nada. 

–¿Qué aspectos vas a tener en cuenta ante una próxima oferta laboral en televisión?
–Depende siempre del momento, si estoy necesitado de trabajo. El actor siempre opta por las ofertas que tiene a mano, si las tiene. No puedo decir cuál será mi decisión al momento de que llegue una oferta de protagonizar una tira, pero no digo: ¡Qué ganas de hacer una tira diaria! Es muy cansador y con todas las satisfacciones que pueda traer, capaz que una vez ya es suficiente.

–Protagonizar la ficción más vista del año establece un antecedente de éxito. El mercado televisivo suele imponer figuras con intención de que rindan más de una temporada ¿cómo desarrollar una carrera, seguir la vocación y no caer preso de ese modelo?
–(Piensa) Yo lo resumiría en qué se basa cada actor cuando toma una decisión y yo creo que es igual a lo que buscan otros, en otras profesiones. El éxito es siempre importante, el tema es dónde pone uno el éxito y cuánto se quiere exponer a ésas las reglas. 

–En este caso ¿las reglas establecen que deberías seguir la rueda del éxito, y aceptar otra apuesta en la televisión?
–Está bueno que haya un poco de todo. Para mover una rueda se necesita más que una cosa. Me parece que en esta profesión cada uno busca un lugar de acuerdo a sus posibilidades y a lo que le hace feliz. 

–Antes destacabas el buen clima de trabajo que se generó ¿Como actor pudiste aportar lo tuyo en la definición de lo que fue y vivió Andy?
–Se dio una química entre todas las partes, hubo un engranaje que funcionó muy bien. Muchas ideas de la trama ya estaban desde el inicio del camino de los personajes, y otras se fueron recogiendo de lo que va teniendo más química en el programa, si los guionistas o los productores se van interesando en algunos conflictos en particular. Se armó una gran olla colectiva también entre los directores o técnicos, pero la verdad que se ha llegado al final siguiendo la idea original de (Sebastián) Ortega, (Pablo) Culell y los guionistas.  

Fuente: Info News