
Durante algunos años el publico de la tele, y quienes tomaron decisiones respecto a sus estadías en pantalla, le dieron la espalda. El rating no venia y lo cambiaron de horario, lo relegaron a ocupar franjas frías y tampoco le concedieron la importancia de dirigir o armar programas a su medida. Hasta que llegó El hombre de tu vida y todo cambió.